jueves, 6 de marzo de 2008

plaza blanca V

Desde allí vió unas pequeñas sillas, pegadas al asfalto, al enlozado de la plaza, había tres separadas entre sí como un metro y tenían forma de cuatro.

Ella pensó, me sentaré en la del centro. Allí encauzó sus pasos seguida de Pite, cuando estaba cerca volvió a cerciorarse que era un buen sitio.

Se descolgó la bolsa, la colocó en la silla de la izquierda, el agua y la comida del perro entre ambas sillas y el cartel, la pizarra que llevaba arrastrando, sobre la silla siguiente, a la derecha.

No tenía duda alguna, se sentaría allí y no se movería hasta que hubiese conseguido sus propósitos.

Ella no cambió de posición, el cielo lentamente fué tornandose hacia el gris y el negro. La luna estaba en cuarto creciente y Venus sin parpadear lanzaba su luz.

LOLA

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ya te lo dije ayer, veo mucho de LOLA en este cuento.
por favor, EL FINAL YAAAA!!!
ese desenlace que nos tiene en ascuas.

y hoy no voy a poner besos, sino soles, que alegran el día.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Luna,al leer cada palabra e imaginarme los lugares, las acciones, las sensaciones y toda la pasion, sin duda alguna veo a Lola, es la cara que le pongo a mi protagonista del cuento!.
eso eso...SOLESSS y SONRISASSS!!
Buen finde chic@s!!!!!!!!!