Hoy que extrañamente había mas o menos dormido, me desperté como en los últimos 15 años de mi vida, sin desayuno, decidí descolgar el cartel de ABIERTO POR VACACIONES y eliminar sus huellas. Recogí cuadernos a medio escribir, relatos sin terminar, comprobé los exlibris , retire los marca página, cerré poemas abiertos y me despedí de la luna que insistía en no contestarme a pesar de estar visible.
Me sumergí con lentitud y placer en la ducha, lavandome a conciencia, como quien busca la purificación y me rondó por la cabeza cuando el abluente me envolvía retornar a la tierra del poeta.
Cuando estudiaba sicología el profesor llamaba, refiriendose a lo que yo iba a hacer, “el efecto o síndrome atávico”, es decir el hombre crece como un árbol, desarrolla sus hojas, ramas, frutos, pero no es nada sin sus raices y hacia allÍ me dirigía yo.
Enfilé el camino de Fuentepiña e iba sintiendome como Platero: pequeña, suave, tan blanda que se diría que era de algodón…. Me fui acercando a las tierras, otrora inmensas y sin lindes, que habian pertenecido a mis ancestros y que mantuvo a generaciones, hoy apenas unas fanegas se conservan como símbolo.
Quería entrar descalza en la tierra, notar en la piel su polvo, sus surcos, mirar el arroyo y el cañaveral , y cogerla entre mis manos y dejar caer los granos entre los dedos habiendo levantando el puño lleno de ella y jurar como Escarlata sobre Tara, que nunca más lloraría, que nunca más permitiría que mi corazón se demoliera y poner a todos mis antepasados que la labraron por testigo.
Cuando crucé el límite ví a mi hermano que también estaba allí. Paseé con él y me enseño todo lo que habia sembrado y los frutos producidos, ya pocos porque el verano agonizaba.
Cuando me despedí de él noté cierto brillo húmedo en su mirada. Como si hubiese comprendido lo que sentía llenando mis zapatillas del polvo de aquello tierra. Sabía que no había ido alli a recoger frutos… aunque se empeño en llenarme el coche de ellos.
Retomé el camino y discurrí por los límites del pueblo que me vió nacer, las marismas lucían inundadas de tinto, percibí el olor a salitre y salinas que me devolvieron a mi infancia y a mi padre.
Regalé a cuentos amigos encontré sandias y melones y me reservé una, para mí.
Quería sentir que empezaba el primer día de mi futuro, de mi nueva vida, que las raíces aún estaban frescas, aunque las ramas y los frutos no existiesen, pero que el árbol se podía recuperar.
Me inundé de recuerdos, de olores, de voces, de aquello por lo que siempre luché y que ahora sólo quiero reducir a cuatro palabras:
Ser feliz, sin miedos.
fué pensado y meditado y ocurrió el domingo, 14 de septiembre de 2008. Lo he puesto aqui para ver si considerais que puedo llevarlo a mi primer dia de taller literario, que tengo que leer algo que haya escrito o si pensais que es mejor otro. Es el día 1- LOLA
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7 comentarios:
POR SUPUESTO LOLA, QUE DEBES LEERLO Y QUE DEBES SEGUIR ESCRIBIENDO, OYE ESO DE FUENTEPIÑA ME SUENA, ESTA CERCAAAAA Y EN LA TIERRA DEL POETA DEL NOBEL. QUE SIGO AGARRADA A TU BOTELLA, QUE LA RECOGI YO EN ESE RIO COLOR TINTO. UN BESO, MARIA
Si a ti te apetece llevarlo, seguro que a los demás les gustará oirlo.
Suerte tengo de conocerte y captar "casi" todos los matices que tienes en tus escritos.
Lo de Escarlata me ha encantado!
Besos,
ainss...lola, es precioso!!Sin duda alguna tienes que leerlo!Y siendo el primer dia, los vas a dejar con las piernas como hilillos,jeje!!
mil besis.
En el judaísmo,la ablución es una purificación ritual que puede ser una inmersión de todo el cuerpo o una sencilla aspersión de agua sobre las manos. La Torá prescribía una inmersión total en una fuente natural, un río, o un baño ritual para purificar las personas o los objetos que volvieron impuros por un contacto directo o indirecto con unas fuentes de impureza. Las principales fuentes de impureza son la sangre y los cadáveres. Existen las reglas de las abluciones.
Una ablución debía también ser hecha por todos los trabajadores en los servicios del Templo que necesitaban un estado de pureza ritual.
Ya sabes, una sevillana
gracias marta y luna, siempre con vuestro cariño que me encanta, por cierto. Maria me sorprendes, gracias por seguir por aqui y recoger la botella, ya sabes que los rios van a la mar.. y tú sevillana gracias tb por escribir, en efecto queria desarrollar más ese tema, la ducha era una forma de inmersión para librarme de la impureza, como la "ciudad cadaver" aquella en la que estuve en croacia, recuerdas es la que menciona Dante en su infierno, en la Comedia, precisamente de eso quería limpiarme. LOLA
Claro que debes llevarlo al taller
LOLA, ESTAS PARADA? ESPERABA LEER ALGO EL FIN DE SEMANA. LA BOTELLA ESTA ESPERANDO PARA VOLVER A SER LANZADA, YA ME DIRAS DONDE.
MARIA
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